Atrofia muscular y articular
La falta de actividad puede producir pérdida de masa muscular, sensación de debilidad y dificultad para realizar movimientos que antes eran sencillos. Las articulaciones también pueden volverse más rígidas y tolerar peor la carga.
Factores que agravan el problema
El sedentarismo, las posturas mantenidas, el aumento de peso, una alimentación poco equilibrada y la reducción de la movilidad pueden acelerar el deterioro funcional, especialmente en personas mayores o con patologías previas.
Cómo prevenirlo
Conviene moverse todos los días, adaptar el ejercicio a la condición física, alternar posturas, trabajar la fuerza y mantener la movilidad articular. La progresión debe ser gradual y sostenible.
Cuándo pedir ayuda
Si existe dolor persistente, pérdida de fuerza, limitación creciente o dificultad para volver a la actividad, una valoración profesional puede ayudar a identificar la causa y organizar la recuperación.




