La terapia acuática utiliza la flotación, la presión hidrostática y la resistencia del agua con objetivos terapéuticos. Está diseñada y dirigida por fisioterapeutas en una piscina con condiciones adecuadas para la rehabilitación.
El medio acuático reduce la carga sobre las articulaciones, permite practicar movimientos con mayor amplitud y puede facilitar el trabajo de equilibrio, fuerza y marcha. En determinados casos incorporamos ejercicios de relajación y control respiratorio inspirados en técnicas como el Ai Chi.
¿Qué puede aportar el agua?
- Menor carga articular y menor riesgo de caída durante el ejercicio.
- Inicio precoz de determinados movimientos y tareas funcionales.
- Mejora de movilidad, fuerza, equilibrio y capacidad aeróbica.
- Relajación, control postural y una experiencia de movimiento más fluida.



